Cómo nos llenamos de ilusiones por empezar un nuevo año, lo tomamos como una nueva oportunidad, sin pensar que en realidad todos los días tenemos una nueva oportunidad.

Hace muchos años que no me hago ningún propósito, porque nunca los cumplo, mejor así, que las cosas se vayan dando como Dios quiera. Ni siquiera soy supersticiosa, pero le sigo la corriente a mi familia, por tradición solamente. Eso de comerse las uvas y pedir un deseo por cada una, pues es bonito, pero no tiene sentido, puedes pedir un deseo cuando quieras y si es la voluntad de Dios se te concederá.

Lo peor es que crean en cosas como salir de la casa con maletas en mano, barrer para sacar todo lo malo del año pasado, mojar dinero y luego guardarlo en la cartera, usar calzones rojos (y muchas cosas más), cosas que hizo mi hermana ...jajaja, que por cierto me tenía atacada de la risa. Yo la verdad lo veo como un juego, pero no me gusta hacerlo.

Pero haciendo cuentas, en éste año 2005 que terminó pasaron muchas cosas buenas y bonitas para mi; que empecé a asistir a misa (cosa que nunca hacía), que en Abril nació mi preciosa sobrinita, que siempre tuve trabajo, tuve un super aumento de salario y compramos carro nuevo. No sufrimos ningúna enfermedad grave, ni nosotros ni nuestra familia, siempre tuvimos qué comer, cobijo y donde vivir. Son muchas cosas que le tengo que agradecer a Dios, no solamente del 2005, sino cosas que han pasado en toda mi vida.

Como ya dije, no tengo propósitos de año nuevo, pero deseos tengo muchos, el principal es que podamos lograr concebir al bebé que tanto deseamos Pakito y yo; que mi familia siga gozando de salud; que a mi padres ya no les roben y los asusten en sus negocios; que sigamos teniendo trabajo, comida y hogar y que seamos mejores cristianos y que sobre todo, que nunca cese en mi esa necesidad de escuchar la palabra de nuestro Señor Dios.